“La siega”, Antonio Dávila
Hace tres años publicamos en “Altza, Hautsa Kenduz-IX” la narración “La Siega” de Antonio Dávila García, un relato escrito desde la experiencia personal y traumática de la emigración por alguien que ama el arte de escribir. Su autor, altzatarra nacido en Zalamea de la Serena y con la que conserva una estrecha relación, ha escrito una segunda parte, “Guipúzcoa”, continuación de la anterior, y en mayo pasado la ha publicado junto con la primera parte en una pequeño libro editado por José Damián Gil Pizarro, la Asociación Cultural Dístylo y el propio autor. La publicación viene completada con la letra de tres canciones de Pablo Guerrero, (”Cantares de trilla”, “Emigrante” y “Extremadura”), y un vocabulario. El libro se puede adquirir en la librería Peñuelo de Arrizar al precio de 5 euros.


Hoy en día puede decirse que nadie compra ropa hecha a medida. Desde que en los años 50 apareció en Francia el “pret a porter” o sea, ropa lista para llevar, empezó un declive de la actividad de los sastres y las modistas. Pero anteriormente, tanto en comercios como en la propia vivienda, bien sea como actividad principal o fuera de horas del trabajo, se confeccionaba la ropa a medida. Previamente en un comercio se adquiría “un corte” de tela y bien, el sastre del mismo comercio u otro habitual procedía a cortar la tela y confeccionar el abrigo, la gabardina el traje, etc. Por esta razón, había abundante trabajo para comercios, sastres y modistas en pueblos y ciudades, y también para los centros donde se aprendía a cortar y coser, o sea las academias de corte y confección. 
