Terror en las fiestas de Los Boscos

2017, Maiatzak 14

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Antxon Alfaro

Los términos memoria histórica y construcción del relato son dos conceptos que están en estos momentos muy presentes en nuestra sociedad. Se plantea la necesidad de construir un relato para avanzar en la superación de una situación de violencia que hemos vivido desde hace muchas décadas.

Aunque algunos intenten construir un único relato, eso no va a ser posible, ya que para entender ese pasado habrá que ir poniendo sobre la mesa pequeñas piezas que den forma poco a poco a ese poliedro que es nuestra historia pasada, con su infinidad de lados y aristas. Un poliedro que va a tener muchas historias de sufrimiento y terror originadas por ETA, pero también otras de violencia institucional como la que aconteció hoy hace 40 años en el entorno del barrio de Los Boscos.

Era la madrugada del domingo 8 de mayo de 1977. En el barrio Los Boscos celebraban su segunda semana de fiestas patronales. A las dos de la madrugada cuando todavía se bailaba en la verbena, numerosos disparos y ráfagas de metralleta hicieron parar de golpe la música.

Según la versión policial, publicada en los periódicos locales El Diario Vasco y La Voz de España, hacia las dos de la madrugada del 8 de mayo “una cuadrilla de diez jóvenes, en edades comprendidas entre los 18 y 21 años” empezaron a molestar y agredir a una pareja y su amigo en el bar Txiki del barrio de Arri-zar (la versión policial lo sitúa en Roteta). La policía a requerimiento de la mujer agredida acudió en ayuda del marido deteniendo a Joaquín Martin Bernal como autor de la agresión y a varios jóvenes más para su identificación. En ese momento, “un grupo de unos 300 jóvenes, de ambos sexos, que procedían de una verbena que se celebraba en el barrio de Los Boscos, al ver el coche policial comenzaron a insultar a los funcionarios, llamándoles «asesinos», «txacurras», «hijos de puta», etc., y en actitud amenazadora hacia los mismos se dirigieron al coche con ánimos de rodearlos, por lo que los funcionarios, un inspector del Cuerpo General de Policía y tres policías armados, uno de los conductor del vehículo, ante el cariz de las amenazas, peligrosas para su integridad física, se vieron obligados a disparar sus armas al aire, lo que obligó a los jóvenes a dispersarse“.

Pero como solía ocurrir frecuentemente las balas disparadas al aire por la policía tendían a bajar, señalando la nota policial que como “resultado de los disparos que al aire realizaron los funcionarios en defensa de su integridad física, y debido a una bala que rebotó de una fachada, resulto alcanzado el joven Francisco Nuñez Diaz“. La bala le alcanzó por atrás en la región glútea, fracturándole el fémur. La versión de “disparos al aire” fue cuestionada muy duramente por los testigos y los vecinos de Los Boscos que en un comunicado (que no llego a ser publicado en la prensa local) señalaron que “en contra de la versión dada por la policía, se puede comprobar por los desperfectos existentes, por el herido ingresado en la Residencia con una bala que le parte el fémur y la cadera (el informe médico es grave), que los disparos no fueron al aire, sino directamente a matar“.

Sin embargo, la intervención policial no acabó ahí, apareciendo, como señalaban en su comunicado los vecinos de Los Boscos, más dotaciones de policía que entraron “sin dar ninguna advertencia, se cebaron en los músicos y miembros de la Comisión de festejos que ayudaban a aquellos en la recogida de instrumentos” llevándoselos detenidos. También los vecinos  y testigos señalaban que varios policías de paisano se pasearon pistola en mano por el barrio “apuntando a las ventanas, provocando e insultando a los vecinos gritando «asomaros hijo putas»”, denunciando asimismo que “los detenidos, fueron maltratados reiterativamente, haciéndose constar la presencia de una chica en un Mini verde que les increpaba «os mataría a todos contra la pared»”.

Aquella noche se dispararon numerosas ráfagas de metralleta y tiros de pistola muchos de los cuales impactaron en los balcones y fachadas de las casas del barrio Los Boscos, como se pudo apreciar a la mañana siguiente, al observar los orificios en balcones y en el mobiliario urbano. La intervención policial dejó un herido de bala, numerosos contusionados, varias decenas de detenidos y un inmenso terror entre los numerosos vecinos y vecinas que disfrutaban de una noche festiva.

Estos graves hechos no solo fueron denunciados por los testigos y vecinos de Los Boscos, también la Organización Revolucionaria de Trabajadores (O.R.T.), una organización política con un gran peso social en aquellos años en la zona de Altza, denunció a través de un comunicado la brutal actuación de la policía y de bandas «incontroladas» de paisano (…) pegando y deteniendo a varias personas, cuando se celebraba pacíficamente una verbena popular”.

Estos acontecimientos ocurrieron también en plena campaña para las primeras elecciones que se iban a celebrar tras la muerte de Franco, el 15 de junio de ese mismo año. En esta pugna electoral la Organización Revolucionaria de Trabajadores (O.R.T.), también denunciaba en su comunicado el lanzamiento de octavillas de Alianza Popular (Guipúzcoa Unida) en la zona durante el desarrollo de la actuación policial. Esta última organización respondió a través de otro comunicado a la prensa señalando la “provocación y juego sucio electoral” realizado por la Agrupación Electoral de Trabajadores de Guipúzcoa que estaba apoyada por la todavía en esos días ilegal Organización Revolucionaria de Trabajadores (O.R.T.).

La Asociación de Vecinos de Alza también elaboró un comunicado denunciando “la utilización de armas de fuego, las detenciones y el clima que se creó entre los asistentes a la verbena“, exigiendo al mismo tiempo “responsabilidades y la aclaración de los hechos“.

Lo que en su momento, fue visto como un acto violento más de la policía, algo puntual, en un contexto en el que la represión franquista estaba todavía muy presente; hoy 40 años después aquellos hechos se pueden entender como el inicio de una estrategia que sembró en aquellos días las calles de Euskal Herria de sangre y terror. Esa semana, entre el 8 y el 15 de mayo se desarrolló la llamada segunda Semana pro-amnistía con una fuerte represión que dejó un saldo final de siete muertos y numerosos heridos, varios de ellos por heridas de bala. Por ello, quizás podamos considerar al joven de Bidebieta, Francisco Nuñez, herido en las fiestas de Los Boscos como la primera persona herida de bala en aquellos días de violencia y terror policial.

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